Camino

El filme más arriesgado y crítico del año ha sido el claro ganador en el acontecimiento cinematográfico más importante de nuestro país, los Premios Goya. La película Camino, escrita y dirigida por Javier Fesser, se alzó con seis de las ocho estatuillas a las que estaba nominada: Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guión Original, Mejor Interpretación Femenina Protagonista, Mejor Actriz Revelación y Mejor Interpretación Masculina de Reparto.

Este drama, que ha vuelto a la gran pantalla en muchos de los cines de nuestro país, aborda la temática de la religión y especialmente del fanatismo característico del Opus Dei, desde una perspectiva curiosa y especial. Nos encontramos como protagonista con una niña auténtica, llena de vida y perspectivas de futuro que se ve obligada a enfrentarse a una trágica situación a la edad de 11 años: una enfermedad irreversible y mortal. Alrededor de la niña, otros personajes (sobre todo la madre) actúan sobre ella como un foco de presión constante sobre su *deber *a la hora de llevar una vida religiosa, e incluso de afrontar la enfermedad como un sacrificio a Dios.

Quizás lo más interesante de la película es la relación que se hace entre la inocencia y bondad de la niña con el aspecto más positivo de la vida. Es una especie de grito de esperanza para todas aquellas cosas que parecen oscuras pero aún tienen un brillo escondido que mostrar. Claramente, la niña configura desde el principio un paradigma sobre los valores interiores del hombre, sin dejar de ser admirada en todo momento por su gran valentía y capacidad de afrontar la vida con esa alegría y resignación.

En otro sentido, los elementos estéticos de la película ayudan a que sea tan profunda y afectiva. Aparte de la música, bastante adecuada y con evidente carga dramática, hay otro aspecto en el ámbito narrativo digo de destacar. El director, Javier Fesser, hace un juego ciertamente arriesgado a la hora del montaje, incorporando escenas con efectos especiales y cromas en algunas de las secuencias más dramáticas de la película, aunque quedan realmente bien. Pero lo que resulta aún más alucinante es la actuación de la niña, Nerea Camacho, pues siendo su primera aparición en un proyecto de tal envergadura, su papel no deja indiferente a ningún espectador. En definitiva, una película que recomiendo sea vista y meditada con el corazón.

Joan Mira

Interactive web developer and creative technologist in London