La caida del muro del software libre

Si un cocinero tiene completa libertad para modificar una receta a su antojo, ¿por qué no va a poder hacerse lo mismo con un programa informático?

Recoger dinero en cd vírgenes u otra cosa para apoyar a los artistas me parece bien, pero no es lo que hace la SGAE. El Estado debe repartir el dinero directamente, y solo a los artistas, no a organizaciones o empresas. Sugiero por ej., calcular el dinero para cada artista según la raíz cúbica de su éxito. Así, si un artista A tiene mil veces más éxito que artista B, A recibirá diez veces más que B, por lo que la mayoría del dinero no lo recibirán solo las estrellas, sino que se podrá ayudar a muchos artistas.

Hoy los alemanes se preparan para celebrar la caida del muro de Berlín y me ha parecido buen momento para hacer una analogía con el software libre.

Hay básicamente dos argumentos contra la libertad en el software:

El primero es: “Yo escribo el software, es mío y sólo yo tengo derecho a cambiarlo“. Resulta curioso que, si el autor considera que el software es una cosa personal, termine por vender los derechos a la compañía para la cual trabaja. Este argumento en realidad no tiene mucho peso. De hecho, parece haber mucha más identificación de una persona con un programa en el mundo del software libre que en el software comercial.

El segundo argumento es “Si es gratis, ¿cómo se le va a pagar al programador?

[En inglés,] la palabra «free» tiene dos significados generales válidos. Puede referirse tanto a la libertad como al precio. Cuando hablamos de «software libre» (o «free software» en inglés), estamos hablando de libertad, no de precio. (Piense en «libertad de expresión», no en «barra libre»). Específicamente, significa que un usuario es libre de ejecutar el programa, cambiarlo y redistribuirlo con o sin cambios.

Más información:

  • Wiki sobre software libre
    GNU | Vendiendo software libre
    ABC | no hay libertad sin software libre

Joan Mira

Interactive web developer and creative technologist in London